La neuropsicología de la felicidad

Fecha: 7 mayo, 2020 Por: Psic. Clínica Abril Vieyra

A diferencia de lo que muchas personas piensan, la felicidad no viene del exterior, de los bienes o éxitos alcanzados. Si bien los estímulos externos influyen, la felicidad es un proceso biológico que sin lugar a duda podemos aprender a estimular.

Existe un llamado ‘cuarteto de la felicidad’, formado por serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina. Es llamado así porque cuando el cerebro produce estas sustancias, nos sentimos bien.

Es importante conocer el trabajo de cada una de esas sustancias para identificar cualquier afectación emocional ante su ausencia o mal procesamiento. De igual manera debemos aprender formas simples de activación sin la necesidad de recurrir a medicamentos u otro tipo de psicotrópicos artificiales que nos creen dependencia. A continuación, te explico la función y forma de activación de cada una de ellas:

  • La serotonina nos ayuda a sentirnos importantes y valorados, la ausencia de ella produce depresión, la cual está catalogada como la principal causa de discapacidad en el mundo según la OMS. Para poder activar este químico, basta con pensar en recuerdos felices, exponernos a la luz o hacer ejercicio aeróbico como correr.
  • Las endorfinas son consideradas analgésicos naturales, lo que produce una sensación de felicidad. Una forma simple de producir endorfinas es a través del picante. De igual manera podemos generarlas a través del trabajo en equipo y curiosamente ante la exposición a las malas noticias, pues para generar una tolerancia al dolor, nuestro cuerpo segrega naturalmente endorfinas.
  • La función de la dopamina consiste en la gestión del placer. Es la responsable de sentimientos como el amor y la motivación. La forma más sencilla de segregar esta sustancia es disfrutar de los pequeños logros, por lo que ponernos metas diarias o a muy corto plazo sin duda ayudará a subir los niveles de dopamina.
  • Finalmente, la oxitocina es la encargada de crear relaciones y vínculos emocionales, los cuales son parte fundamental del desarrollo humano. Este neurotransmisor se produce en mayor cantidad en la lactancia, ya que es el primer y más importante vínculo de la vida; un vínculo que nos generará confianza y seguridad para desarrollarnos adecuadamente. Para poder producir oxitocina, basta con abrazar o dar cariño y atención a nuestros seres queridos. El dar regalos también es una forma de activar este neurotransmisor.

Lamentablemente, hoy en día apostamos mucho por la felicidad inmediata, esa que viene del exterior y no representa ningún trabajo para la persona. Dicha fuente de felicidad es válida, sin embargo, no podemos depender de los estímulos externos para sentirnos bien pues éstos pueden ser pasajeros, superfluos o efímeros.

El trabajo interno siempre será la mejor vía para alcanzar una verdadera sensación de bienestar, una estructura firme que dependa de un análisis y trabajo propio siempre estará en nuestras manos.

La felicidad no es una casualidad ni una cuestión de suerte. Es un compromiso personal que día a día se trabaja.

 

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