Cuando el estrés me hace daño

Fecha: 26 marzo, 2020 Por: Psic. Clínica Abril Vieyra

Sentir estrés es parte de nuestra condición humana. Ha sido parte de nosotros desde tiempos remotos y funciona como un estado de alerta que nos mantiene preparados para defendernos o huir de un peligro; sin embargo, a grandes niveles y con una mala gestión, puede causar estragos en nuestro sistema inmunitario.

Es algo que forma parte de nosotros día a día, ya que las fuentes de estrés a las que tenemos acceso son muchas; he aquí la importancia de estar atentos e identificar qué es lo que nos está manteniendo en un estado de alerta e incomodidad, para poder tomar cartas sobre el asunto.

Cuando lo experimentamos, nuestro cerebro libera hormonas del estrés, como cortisol y adrenalina, las cuales activan todo nuestro sistema nervioso central y producen cambios en nuestro cuerpo que nos preparan para el ‘peligro’ al que estamos expuestos. Pongo ‘peligro’ entre comillas porque a veces nuestro cuerpo reacciona a cosas muy básicas por las que no deberíamos estresarnos, o al menos no permitir que llegue tan lejos nuestra reacción. 

Ahora, imaginemos que estamos liberando estas hormonas constantemente, aquí es cuando el cuerpo ya no es capaz de asimilarlas o reciclarlas, se quedan atrapadas en diferentes áreas de nuestro cuerpo y las que más afectadas se ven por el estrés son: sistema respiratorio, sistema inmunitario, sistema musculoesquelético y sistema endocrino. Además, se hacen presentes problemas gastrointestinales, en la frecuencia cardíaca y en la presión sanguínea.

Como vemos, las áreas en las que el estrés puede perjudicar son muchísimas y esto es algo silencioso porque se va generando poco a poco, hasta que tenemos que ir al doctor por un reflujo o una contractura que, de ser más conscientes, pudimos evitar. 

Tener pequeñas dosis de estrés, además de ser natural, es positivo, ya que nos ponen en alerta y generan motivación y energía; sin embargo, si no estamos conscientes de qué es lo que nos está generando ese estrés, toda esa activación será mal canalizada y podemos llegar a tener conductas autodestructivas como fumar, tomar alcohol, desvelarnos, etc. para poder lidiar con ella, dañando aún más nuestro organismo.

Si bien, sabemos que no sentir estrés en la sociedad que vivimos es difícil, existen algunas estrategias para reducirlo o sobrellevarlo. Es importante que identifiques tus niveles de estrés ya que en algunos casos no acudir con un especialista puede ser dañino.

Estos tiempos nos exigen ser más atentos con nuestro cuerpo y mente; identificar nuestras fuentes de estrés nos ayudará a saber qué podemos hacer para que no nos afecte tanto, para gestionar ese estrés y energía y canalizarlos a cuestiones que nos ayuden a reducir esa carga y dejar de lastimarnos.  

Estamos atravesando por un momento de crisis mundial. Debemos mantener nuestro sistema inmunológico lo más activo y sano posible. Ahora vemos que este sistema es uno de los más afectados por el estrés, por lo que los invito a reflexionar qué acciones nos están generando malestar en este momento y atenderlas. 

Por ejemplo: a lo mejor el estar revisando las noticias todo el tiempo, lejos de ser algo positivo y mantenernos informados, nos puede estar causando debilidad en el sistema inmunológico. Lo recomendable sería organizar mejor la manera en la que estamos recibiendo esa información y no permitir que nuestra salud se vea afectada. 

Cada persona debe identificar sus fuentes de estrés y las acciones que debe tomar frente a ellas para gestionar positivamente toda esa energía y cuidar su cuerpo y mente.

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