Madres felices, hijos felices

Fecha: 18 junio, 2020 Por: Lic. Israel Arteche

La maternidad representa un reto para la mayoría de las mujeres con hijos; los desafíos de la vida cotidiana pueden generar inseguridad, miedo, frustración o ansiedad. Para lograr una maternidad exitosa, las mujeres recurren a diferentes medios informativos. Pero, la respuesta para disminuir estos malestares está en su salud emocional. 

Actualmente, podemos encontrar a madres de familia con diferentes características que se cuestionan sobre el ejercicio de la maternidad y las mejores prácticas para garantizar el bienestar de sus hijos e hijas. Tradicionalmente, estas respuestas se encuentran en las enseñanzas que les fueron heredadas a las madres de generación en generación, y más recientemente, en los consejos de figuras públicas que comparten sus conocimientos a través de internet.

Socialmente, la función que han desarrollado las madres a través del tiempo representa un papel importante para la construcción social. De acuerdo con la opinión pública, la crianza ha sido una tarea que repercute en el desarrollo de una sociedad. Una tarea con ese nivel de responsabilidad puede desencadenar una serie de conflictos emocionales que las madres deben enfrentar en su día a día.

Estamos acostumbrados a visualizar a la madre como una figura que se encarga únicamente de la crianza de sus hijos. Olvidamos que, en realidad, las personas tienen otros retos de la vida cotidiana; por ejemplo: los retos profesionales, nutricionales, físicos, familiares y en algunos casos, académicos.

¿Cómo hacer frente a todos estos retos de manera exitosa?

La respuesta para lograr la mayoría de retos en nuestra vida está en atrevernos a trabajar con nosotras mismas. Cuando quisimos mejorar nuestras calificaciones en una materia, la respuesta estaba en estudiar y prestar más atención a nuestras clases; si queremos mejorar la condición física, es importante asistir con un especialista y paulatinamente, cambiar nuestras conductas, nutrirnos mejor o hacer más ejercicio. Incluso, cuando supiste que iniciaba esta etapa de tu vida, tuviste que prepararte de alguna manera.

Lograr el éxito en cualquier etapa y circunstancia de nuestras vidas está fuertemente ligado a la preparación personal. Sin embargo, muchas veces olvidamos la importancia que tiene cuidar nuestra salud mental y emocional. Absolutamente, todas las actividades que realizamos repercuten directamente en nuestras emociones; cuando los hijos lloran, ríen, se enferman o adquieren una nueva habilidad; se activan diferentes emociones, algunas más fáciles de disfrutar y entender que otras. 

¿Has escuchado que para dar amor, primero debes amarte a ti misma? Pues practicamente esta enseñanza aplica en todas nuestras emociones. Recuerda  que el bienestar de una madre no depende únicamente del estado físico, se debe cuidar la salud emocional también. 

Es más fácil enfrentar la mayoría de situaciones y transmitir bienestar a los hijos cuando hemos logrado nuestro bienestar.

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La fortaleza no está en aguantarse, sino en poder reconocer que necesitamos ayuda y buscarla.

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